Sr. Gallardón: Miguel Montes no vuelve a casa por Navidad


No conocía de la existencia de Miguel Montes. No sabía que era el preso más antiguo de España, y que sigue en la cárcel a pesar de no haber cometido delitos de sangre. No conocía de su existencia hasta que hace unas semanas el último Consejo de Ministros presidido por Zapatero le concedió un indulto parcial, que, presumiblemente, le haría salir de la cárcel, regresar a casa y pasar el resto de sus días con los suyos.

Según pude leer en días posteriores en el periódico El Pais, “entre fugas y delitos, Francisco Miguel Montes Neiro ha pasado más de la mitad de su vida preso. “Ahora dicen que saldré de la cárcel en 2021. Entonces tendré 71 años. Yo no viviré 10 años más… Ni quiero vivirlos aquí dentro”. Con sus fugas ha arañado 1.386 días de libertad. Si los descontamos del tiempo de sus condenas, este hombre ha pasado casi 32 de los últimos 35 años entre los muros de las prisiones españolas. Exactamente 8.775 días; es decir, 526.500 horas, en las que el tiempo parecía haberse detenido para él. Y entre la veintena de causas que se le atribuyen no hay delitos de sangre. “   Tras leer esos retazos de su vida, en los que parece que en más de una ocasión se ha equivocado, no he tenido más remedio que indignarme.

Y me indigno con los poderes públicos que tan contemplativos y magnánimos son para con los poderosos y tan poca humanidad, tan poco corazón y tanta burocracia ponen ante los que la vida no les ha podido dar una segunda oportunidad. Y es que no entiendo, que alguien que ha pasado entre rejas más de 30 años no haya tenido tiempo de pagar sus culpas; y es que no entiendo que alguien que no ha cometido delitos de sangre pueda pasar  desde su juventud hasta la vejez, contando los días que ya no podrá vivir. Y me indigna que un gobierno del PSOE, no haya solucionado este asunto definitivamente, y que un gobierno del PP, ni siquiera abra la boca para contarnos si hay algún problema que los demás no acertamos a ver.

Y me indigna y lloro con ellos, al ver como la familia lucha cada día para verlo a su lado. Desde la lejanía, y cercanía a la vez, leo los mensajes de socorro de su familia apelando a quien pueda ser altavoz de sus problemas, para acabar de una vez con esa pesadilla.

Miguel Montes está ahora en huelga de hambre. Cansado de esperar, supongo y de que las esperanzas se desvanezcan entre la cárcel y la enfermedad.

Desde aquí, desde la lejanía geográfica y el acercamiento emocional, también quiero alzar mi voz por si alguien pudiera oírla. Y apelo a usted Sr. Gallardón. En sus manos, está  dar una solución definitiva a este problema. Si usted es capaz de sufrir, si usted es capaz de llorar, apelo a sus sentimientos, y  a la legalidad. Cumpla la ley, elimine burocracia y haga que el que está dentro, Miguel, y los que están fuera, su familia, puedan, de una vez por todas, darse un beso en el reencuentro. Si es así, podremos seguir confiando en que la JUSTICIA ES IGUAL PARA TODOS.

(Este artículo lo he publicado en Cuéntalo)

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