Guillermo Nagore, Finisterre, Alzheimer, Jerusalén: Los despistados ya tienen memoria


Guillermo Nagore está llegando a Jerusalén. Es la última etapa de “La memoria es el camino” un proyecto auspiciado por CEAFA, que se iniciaba a mediados de marzo y que tras cerca de 8000 kms llega a su final. El caminante llega pero el camino continúa. En todo este tiempo, Guillermo ha ido poniendo voz a muchos olvidados que nos han conmovido, nos han cabreado,   nos ha mostrado más de cerca a los despistados, a sus familias, a sus cuidadores, a las centros que les acogen. Y en el camino historias, muchas historias..

Galicia, Asturias, Cantabria,Euzkadi, Navarra, Aragón, Francia, Italia, Los Balcanes, Grecia, Turquía y en pocos días Jerusalén. 8000 kilómetros de historias.

Gracias al Alzheimer y a “la memoria es el camino” hemos conocido como muchas familias reciben con los brazos abiertos los alimentos que una asociación reparte en Asturias entre enfermos de Alzheimer del Principado, fundamentalmente en los dispersos núcleos rurales del interior. Por Guillermo supimos que “la presencia de un familiar enfermo está permitiendo que coma toda la familia” o de las familias que ya no dejan a sus  enfermos en residencias. ¿El motivo? “La crisis, no hay otra. La situación se está tornando tan desesperada en algunos casos, que el poco dinero que supone los servicios de día es necesario para la supervivencia familiar.”

Y con Nagore a su paso por los Balcanes, entre el olvido y la memoria,  recordamos “que no hay mayor derrota para el género humano que una guerra, cualquiera, pero que esta aún adquiere tintes más dramáticos si se da entre hermanos, entre gente que ha hablado el mismo idioma, que han compartido esfuerzos comunes durante décadas.” Y supimos del documental de la historia de Vlade Divac y Drazen Petrovic “dos de los monstruos de aquella selección yugoslava de basket que maravilló al mundo. Una maravilla de cinta en la que se refleja a la perfección lo miserable de la contienda. Quince años tuvieron que pasar para que Divac cruzará de nuevo la frontera camino de Zagreb para visitar a la familia de su inseparable Drazen. Quince años en los que los canallas que organizan las guerras se han preocupado de mantener vivos los odios, las diferencias, de azuzar batallas perdidas hace siglos por su incapacidad de crear el presente y mucho menos de mirar al futuro. La misma mierda, la misma historia.”

Se encontró Guillermo con despistados  tocados por el alemán y con los cuidadores, personas que día a día sufren y aman en silencio. Como en Grecia  “donde el asalto que ha sufrido  por las altas finanzas internacionales acabarán pagándolo los de siempre, los de más abajo, los más desfavorecidos. 17 años de lucha y tesón, de profesionalidad contrastada que se pueden venir abajo de la noche a la mañana por decisiones tomadas en oscuros despachos. Ojalá no, pero aquí ya se vive al día. Con llegar al siguiente es más que suficiente. Si al final se produce el desastre, la carga será para las familias. Esperemos que a los que se han vuelto locos les entre la cordura y, al menos, no toquen a los despistados griegos. Pero me parece a mi que no van a reparar en víctimas.”

Y en el camino, un recuerdo para Gabo, Gabriel García Márquez, otro despistado tocado por el Alzheimer. “Dicen que ya no recuerdas lo de ayer, ni lo de antes de ayer, sino que ya te remontas a los inicios de Macondo. Que te den un lápiz, o que te graben, o que hagan lo que sea porque seguro que haces cine con tus historias de Arataca. Podrás ir perdiendo poco a poco la cabeza, pero ten seguro que Macondo no se olvida, porque todos nacimos allí, al regazo de los Buendía.”

Han sido muchos kilómetros, muchos días, muchas historias, algún dedo roto. Y mientras tanto, cerca de 70 municipios en España se han declarado Solidarios con el Alzheimer y miles de ciudadanos continúan depositando su firma para exigir una Política de Estado de Alzheimer. Y amigos. Muchos amigos. En las redes sociales. En el blog, con el acompañante o la cooperativa de despistados, que nos acercó historias de emoción y entrega o un documental que está proceso. Y premios, y reconocimientos como el de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Navarra  que “lo acepto encantando de la vida, orgulloso, emocionado, pero devolviéndolo a todos y cada uno de los que, a pesar de los pesares, se levantan todas las mañanas para pelear”. Pelear y seguir luchando, con todas las asociaciones de enfermos y familiares, porque el camino no acaba en Jerusalén.

Así pues, cuenta atrás. “La semana va a ser intensa. Supongo que también en emociones. Esperemos que se pueda meter el máximo ruido posible para que el mayor número de gente se entere que hay millones de personas en el planeta que no puedan hacer este tipo de locuras porque tienen al ‘despistado’ acechando en casa.” Recta final

Artículo publicado en Bottup y en Cuéntalo

 

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