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Barrios Orquestados: música para un mundo nuevo.

Cada vez me entusiasma más la actividad de Barrios Orquestados que dirige el profesor José Manuel Brito López. Es digno de admiración su trabajo (y el de sus colaboradores) con niños, niñas ( y familia) de barrios a los que la vida no ofrece tantas oportunidades. Léase en Gran Canaria: Tamaraceite, Cono Sur, Barrio de San Nicolás, Jinámar, Cruce de Arinaga.
Según se puede leer en su propia página, “Barrios Orquestados es un proyecto social de carácter pedagógico y con fines artísticos. El proyecto pretende crear orquestas de cuerda frotada (violines, violas, cellos y contrabajos) en todos los barrios periféricos de las islas, que tengan necesidades especiales a nivel social y cultural. Donde la cultura llega aletargada o simplemente no llega por diferentes causas”.
Vaya todo mi respeto, mi admiración y mi aplauso por esta gran labor, que en ocasiones derrumba muros, traspasando frontera, llegando a Lesbos para que los emigrados y los que sufren sienten la alegría, el color y el calor de la música.
Espectacular el concierto del sábado 17 de junio con 188 niños y familia encima de un escenario.
¡¡¡Gracias!!! Ánimo y a seguir adelante!

(Puedes ver algún video en mi facebook)

 

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San Pedro Mártir: fútbol entre cañas y tomates

45 años de historia

San Pedro Mártir: fútbol entre cañas y tomates

Aproximación a la historia de Doctoral y su equipo de fútbol

Introducción

Era la década de los años 60. Años difíciles, donde sobrevivir a las duras condiciones laborales, sociales y económicas era toda una odisea. Vivíamos en un país gobernado con mano de hierro bajo la dictadura del general Franco, carente de las mínimas libertades, donde teníamos que buscar soluciones ingeniosas para hacer vida social, donde hablar de política era una utopía que en algunos casos se castigaba con la cárcel.

El municipio de Santa Lucía de Tirajana acogía a gentes de distintas partes de la isla, que, en muchas ocasiones, hacían de la aparcería su medio de vida. Éramos pobres, muy pobres. Estudiaba quien podía porque lo importante era tener medios para sacar a la familia adelante. La participación política bajo la dictadura era escasa, con alcaldes y concejales elegidos de una manera muy peculiar, donde la democracia brillaba por su ausencia.

Vivíamos entre calles sin asfaltar, sin servicios sociales mínimos, acudíamos a la escuela con la idea de abandonarla pronto para conseguir algún trabajo para ayudar a nuestras familias. Ningún instituto en el municipio y los jóvenes que querían continuar sus estudios en la enseñanza pública deberían desplazarse a Telde o a Las Palmas, con las dificultades económicas y de transporte que eso implicaba. En el año 1968 se inauguraría el Instituto de Agüimes, lo que empezó a propiciar que la cultura y la educación estuviesen algo más cerca de nuestro entorno.

En el ámbito deportivo dos clubes acaparaban la hegemonía en el municipio, Estrella C.F de Sardina del Sur y U.D. Vecindario, con una rivalidad suprema que llenaba aquellos campos, donde el viento y la tierra hacían acto de presencia con mucha frecuencia. Y en un pueblito pequeño, al que llaman Doctoral, (cercano a Vecindario), nacería años más tarde el C.D. San Pedro Mártir.

El Doctoral: así nace un pueblo.

Vecindario nace a raíz del motín de Agüimes, allá por 1.719, como consecuencia del pleito entre los vecinos y el militar Francisco Amoreto, suegro del primer Conde de la Vega Grande, por la propiedad de las tierras de los Llanos de la Vega de Sardina y del Polvo que aquellos habían labrado clandestinamente. Amoreto reclamó su propiedad alegando haberlas comprado a su legítimo propietario. Los vecinos de Agüimes, que pertenecían y dependían por aquel entonces del Señorío de Agüimes, fueron defendidos por el Doctoral Mendoza, canónigo experto en leyes. Es precisamente en este pleito donde se emplea por primera vez el nombre de Vecindario (“las tierras del vecindario”), en referencia a los vecinos de Agüimes. El Doctoral Mendoza demostró la falsedad de la adquisición de las tierras por parte de Francisco Amoreto, que eran de titularidad realenga y habían sido otorgadas a los vecinos en propiedad mediante el pago de los pertinentes tributos. Todavía en 1735, los vecinos no habían pagado al Doctoral Mendoza por su defensa en el pleito, por lo que procedieron a segregar una parte de las tierras de los Llanos de Sardina como pago; es esta zona la que luego sería conocida como El Doctoral. Mendoza dejó estipulado que una parte de lo que se produjese en una parcela segregada a tal fin fuese destinado a la ayuda de la Casa Santa de Jerusalén, tomando dicho lugar desde entonces el nombre de Casa Santa.

El Doctoral también juega

En esos años 60 muchos aparceros se empiezan a asentar en la zona de Doctoral, más concretamente en lo que sería conocida como Cercados Jiménez, propiciando que se creara la necesidad de una escuela, lo que es hoy el C.P. Ansite, inaugurado en el año 1968. Sería uno de los profesores destinados a este centro, Don Juan Martín, el que empieza a organizar a los jóvenes de esta zona, dando forma a un equipo de fútbol, que en aquel momento fue bautizado como Doctoral Atlético, que posteriormente participaría en las competiciones de fútbol aficionado de la zona sur de la isla. La llegada y creación del C.D. San Pedro Mártir estaba muy próxima.

De los inicios de aquel Doctoral Atlético y recurriendo a periódicos de la época podemos entresacar el himno que aquel equipo llevaba por los campos, un himno compuesto por el entonces joven Salvador Santana:

Somos jóvenes alegres

Y nos sobra voluntad

Y en unión hemos formado

El Atlético Doctoral.

Con bravura y valentía

Salimos siempre a jugar

Dejando en todos los campos

El rostro de la amistad

¡Doctoral, Doctoral, Doctoral!

……………………………….

En el año 1970 podía leerse en los periódicos de la época lo siguiente: “Doctoral es un barrio que crece a gran velocidad, que se prolonga y que se hace grande. Hacia 1960, -solo diez años atrás- se le conocía como un rincón muy bonito junto al Barranco de Tirajana. Comenzó entonces la inmigración de las gentes que iban al Sur para encontrar un trabajo mejor y bien remunerado. Esos visitantes que posteriormente fabricaron su vivienda, quedaron ya definitivamente vinculados a Doctoral, formando parte de su población activa.” Y el artículo más adelante concluía: “Que ya Doctoral tiene aspecto de gran urbe y debe preocuparse por mostrar al visitante las mejores condiciones. …. En Doctoral hace falta una iglesia y un club para que así todos unidos nos conozcamos más, unirnos como debe ser y hacer del barrio una hermandad”.

En ese año de 1970 los jóvenes inquietos y ávidos de cultura suspiraban por la necesidad de tener espacios de encuentro para dar a conocer sus iniciativas. Tenemos noticias de la puesta en escena de la obra “El Inocente” de Salvador Santana que ya empezaba a ser conocido por sus andanzas musicales y ahora como autor teatral. A él se unirían los intérpretes Diego Guedes, Loli Arbelo, Nivaria Rivero, Juan García, Celia Arbelo, o José Arbelo.

Empieza a ser unánime la necesidad de un Teleclub donde reunirse (los teleclubs eran los centros culturales que se ofrecían en la época). Se comienzan las gestiones, se recaban fondos. Ya en esa época, el maestro Juan Martín, hablaba en la prensa de la falta de lugares apropiados para desarrollar todas las actividades propias de esa etapa de la vida. El aludía a la necesidad de un polideportivo, una sociedad de cultura y recreo o a un centro parroquial. Y concluía: “Si queremos educar integralmente y que las horas de ocio sean formativas hemos de empezar por esto y pronto. Los jóvenes deben ser los primeros en esta gran obra a realizar: el Doctoral del futuro”.

Y para rematar esta inquietud en el año 1969, el histórico Club de Lucha Unión Sardina va a tener su sede en Doctoral, localidad donde celebraría sus bodas de plata frente al Unión Agüimes al que venció por 12-7 con puntales como Felipe González, rindiendo homenaje el club en ese evento a luchadores como Siso Díaz o el histórico Domingo Díaz.

Y el Teleclub llegó

Y ese año de 1970 sería muy fructífero para el Doctoral. El ansiado Teleclub, que se venía gestando desde hacía unos años para que sirviera como punto de encuentro de actividades recreativas y culturales va a ver la luz. Sería inaugurado con la asistencia del alcalde Sánchez Araña, el párroco de Vecindario, Pedro Sánchez, miembros de la corporación municipal y maestros del Doctoral. En ese acto se puso de manifiesto “la inquietud que siempre habían sentido los jóvenes de Doctoral por lograr una formación integral y de la mejora de su pueblo”. El acto de inauguración del Teleclub sería cerrado con un baile amenizado por “Los Diablos Verdes”.

Y nació el San Pedro Mártir

El día 18 de noviembre de 1972 quedaría inscrito en la Federación de Fútbol de Las Palmas el Club Deportivo San Pedro Mártir, siendo el primer presidente Manuel Guedes, que llevaría su mandato hasta 1975, y como secretario Juan Cansio García. Había cuajado la idea de promover una organización deportiva para el barrio y para los jóvenes, todo un reto en una época en la que hacer reuniones era todo un desafío para las autoridades que, bajo la dictadura, gobernaban al país con dureza extrema.

Se crea un equipo. Pero no tenemos un campo donde jugar. Y entra en juego un nuevo poder. No todo era política. También las autoridades religiosas, en este caso, el cura, tenían mucho poder. Y Don Pedro Sánchez, el párroco de la iglesia de San Rafael pone en marcha sus influencias.

Y es que la iglesia tenía también un poder terrenal. Don Pedro Sánchez mueve sus hilos para que mandaran los tractores y camiones del Conde de la Vega Grande, siendo de destacar el papel jugado por Antoñito Medina, encargado de obras del Conde de la Vega Grande, que propició la traída de materiales y tractores con la intención de hacer un campo de fútbol. Con el oportuno movimiento de tierras aparece un terreno de juego junto a las cuarterías de D. Bruno Naranjo. Y poco a poco, entre la pobreza reinante, los jóvenes de Doctoral empiezan a contar con un recinto para la práctica del fútbol.

Ya en el año 1982, se inauguraría por todo lo alto el nuevo campo de fútbol de Doctoral, en plenas fiestas de San Pedro Mártir, con un torneo de fútbol de veteranos. Iglesia y Club de Fútbol, con frecuencia, se dieron la mano, colaborando en muchas ocasiones.

Inicialmente el C.D. San Pedro Mártir se nutre de jugadores infantiles y juveniles, siendo uno de los equipos punteros de la época y campeón en varias ocasiones en categoría juvenil de la zona sur.

Entre los años 1977-1980 el C.D. San Pedro Mártir y la U.D. Vecindario realizaron un acuerdo de colaboración, en que el Club San Pedro Mártir pasaría a ser filial de la U.D. Vecindario, siendo una época muy fructífera para ambos clubs, consiguiendo la U.D. Vecindario ascender desde la 3ª Regional hasta la 1ª Regional, consolidando la categoría y nutriéndose durante varios años con jugadores procedentes del Club Deportivo San Pedro Mártir. Una auténtica pena que esa unión no fuese más duradera en el tiempo.

En esas fechas, ya los éxitos de nuestro equipo eran relevantes, y así al finalizar la temporada 1979/80 la junta directiva del club, para premiar la labor de los juveniles, según podía leerse “ha organizado un baile homenaje a toda la plantilla, a celebrar el 25 de abril, a partir de las 10 de la noche. Dicho acto consistirá en una verbena con el conjunto “Los Diamantes y su Bandurria” en los salones del club”.

Con el paso de los años el San Pedro Mártir se iría consolidando como una plataforma muy importante para el barrio de Doctoral, donde además de fútbol, se impartía clases a los jóvenes del barrio, se organizaban actividades culturales, y se consolidaban grupos de teatro y música como muestra de expresión artística.

En el año 1993, junto al campo municipal de Doctoral se construiría la sede social del club, inaugurándose en 1994.

Y como más significativo en cuanto a éxito deportivo, en la temporada 2010/2011 se produce el ascenso del equipo a Tercera División, todo un hito para un equipo modesto y que escribía con letras de oro su éxito en el fútbol de Gran Canaria.

Datos para la historia

El equipo

18 de noviembre de 1972: Creación del C.D. San Pedro Mártir:

1977: Primer ascenso juvenil San Pedro Mártir

1979: Creación del Regional del C.D. San Pedro Mártir

1981: Ascenso a Primera Regional, con el entrenador Amado Matos

2000: S. Pedro Mártir participa con su cadena de fútbol base en el Mundialito

2007/2008: Ascenso a Categoría Preferente

2010-2011: Ascenso a 3ª División

2016: Ascenso del Juvenil a la Liga Nacional

Y la historia continúa…

Los presidentes

1972-1975: Manuel Guedes Bordón

1975-1980: Juan García Almeida

1980-1984: Ramón Alemán Bordón

1984-1986: José Luis Medina Sánchez

1986-1990: Juan Luján Díaz

1991-2005: José Sánchez Sánchez

2005-2009: Francisco González González

2010-2015: Marcos Oliverio Sánchez Peña

2016- Hasta la actualidad: José Pérez Mejías

Atrás quedan muchos años de historias, de luchas, de futbolistas, de entrenadores, de directivos, de aficionados que han ido marcando la historia de este barrio y de este club…….

No cabe duda que el C.D. San Pedro Mártir ha echado profundas raíces en la zona de Doctoral, un club donde siempre ha tenido más importancia la labor social y cultural que los goles que marcara el equipo, aun siendo importante. Por todo ello, este aniversario se nos antoja una fecha especial para revivir muchos momentos de nuestras vidas junto al club, saborear como crecimos dando patadas al balón o viviendo aventuras en aquellos coches repletos de chiquillos que acudían ilusionados a jugar emocionantes partidos de rivalidad con nuestros vecinos. Así crecimos, así fuimos siendo mejores personas, así abrazamos los valores de la solidaridad y el trabajo en equipo, donde el fútbol era la excusa perfecta para abrazarnos en la alegría de la victoria o darnos ánimo en las pequeñas derrotas que a veces la vida nos depara.

Así pues, amigas y amigos celebremos estos 45 años con la alegría de volver a revivir momentos inolvidables y con el reconocimiento y agradecimiento a todas aquellas personas que han propiciado que nuestro club haya sido también “algo más que un club” y que este trayecto que hemos recorrido juntos haya servido, sobre todo, para hacer de Doctoral un pueblo luchador y ejemplo de conquistas como la que en estos momentos estamos celebrando.

¡Larga vida al San Pedro Mártir!

Rafael López, ex-jugador C.D. San Pedro Mártir.

Con el agradecimiento por la documentación aportada a Juan Cansio García Almeida y a José Miguel Ramírez Araña (Pepito Araña), y al presidente del club José Pérez Mejías por darnos la oportunidad de colaborar en este 45 aniversario del club.

 

45 años de historia San Pedro Mártir: fútbol entre cañas y tomates (4)

El Doctoral también juega

En esos años 60 muchos aparceros se empiezan a asentar en la zona de Doctoral, más concretamente en lo que sería conocida como Cercados Jiménez, propiciando que se creara la necesidad de una escuela, lo que es hoy el C.P. Ansite, inaugurado en el año 1968. Sería uno de los profesores destinados a este centro, Don Juan Martín, el que empieza a organizar a los jóvenes de esta zona, dando forma a un equipo de fútbol, que en aquel momento fue bautizado como Doctoral Atlético, que posteriormente participaría en las competiciones de fútbol aficionado de la zona sur de la isla. La llegada y creación del C.D. San Pedro Mártir estaba muy próxima.

De los inicios de aquel Doctoral Atlético y recurriendo a periódicos de la época podemos entresacar el himno que aquel equipo llevaba por los campos, un himno compuesto por el entonces joven Salvador Santana:

Somos jóvenes alegres

Y nos sobra voluntad

Y en unión hemos formado

El Atlético Doctoral.

Con bravura y valentía

Salimos siempre a jugar

Dejando en todos los campos

El rostro de la amistad

¡Doctoral, Doctoral, Doctoral!

……………………………….

En el año 1970 podía leerse en los periódicos de la época lo siguiente: “Doctoral es un barrio que crece a gran velocidad, que se prolonga y que se hace grande. Hacia 1960, -solo diez años atrás- se le conocía como un rincón muy bonito junto al Barranco de Tirajana. Comenzó entonces la inmigración de las gentes que iban al Sur para encontrar un trabajo mejor y bien remunerado. Esos visitantes que posteriormente fabricaron su vivienda, quedaron ya definitivamente vinculados a Doctoral, formando parte de su población activa.” Y el artículo más adelante concluía: “Que ya Doctoral tiene aspecto de gran urbe y debe preocuparse por mostrar al visitante las mejores condiciones. …. En Doctoral hace falta una iglesia y un club para que así todos unidos nos conozcamos más, unirnos como debe ser y hacer del barrio una hermandad”.

En ese año de 1970 los jóvenes inquietos y ávidos de cultura suspiraban por la necesidad de tener espacios de encuentro para dar a conocer sus iniciativas. Tenemos noticias de la puesta en escena de la obra “El Inocente” de Salvador Santana que ya empezaba a ser conocido por sus andanzas musicales y ahora como autor teatral. A él se unirían los intérpretes Diego Guedes, Loli Arbelo, Nivaria Rivero, Juan García, Celia Arbelo, o José Arbelo.

Empieza a ser unánime la necesidad de un Teleclub donde reunirse (los teleclubs eran los centros culturales que se ofrecían en la época). Se comienzan las gestiones, se recaban fondos. Ya en esa época, el maestro Juan Martín, hablaba en la prensa de la falta de lugares apropiados para desarrollar todas las actividades propias de esa etapa de la vida. El aludía a la necesidad de un polideportivo, una sociedad de cultura y recreo o a un centro parroquial. Y concluía: “Si queremos educar integralmente y que las horas de ocio sean formativas hemos de empezar por esto y pronto. Los jóvenes deben ser los primeros en esta gran obra a realizar: el Doctoral del futuro”.

Y para rematar esta inquietud en el año 1969, el histórico Club de Lucha Unión Sardina va a tener su sede en Doctoral, localidad donde celebraría sus bodas de plata frente al Unión Agüimes al que venció por 12-7 con puntales como Felipe González, rindiendo homenaje el club en ese evento a luchadores como Siso Díaz o el histórico Domingo Díaz.

Cucaña
Cucaña

Cucaña

Unión Sardina
Visita del Club de luchas del Unión Sardina a Tenerife

 

45 años de historia San Pedro Mártir: fútbol entre cañas y tomates (2)

Así éramos, así vivíamos

Era la década de los años 60. Años difíciles, donde sobrevivir a las duras condiciones laborales, sociales y económicas era toda una odisea. Vivíamos en un país gobernado con mano de hierro bajo la dictadura del general Franco, carente de las mínimas libertades, donde teníamos que buscar soluciones ingeniosas para hacer vida social, donde hablar de política era una utopía que en algunos casos se castigaba con la cárcel.

El municipio de Santa Lucía acogía a gentes de distintas partes de la isla, que, en muchas ocasiones, hacían de la aparcería su medio de vida. Éramos pobres, muy pobres. Estudiaba quien podía porque lo importante era tener medios para sacar a la familia adelante. La participación política bajo la dictadura era escasa, con alcaldes y concejales elegidos de una manera muy peculiar, donde la democracia brillaba por su ausencia.

Vivíamos entre calles sin asfaltar, sin servicios sociales mínimos, acudíamos a la escuela con la idea de abandonarla pronto para conseguir algún trabajo para ayudar a nuestras familias. Ningún instituto en el municipio y los jóvenes que querían continuar sus estudios en la enseñanza pública deberían desplazarse a Telde o a Las Palmas, con las dificultades económicas y de transporte que eso implicaba. En el año 1968 se inauguraría el Instituto de Agüimes, lo que empezó a propiciar que la cultura y la educación estuviesen algo más cerca de nuestro entorno.

En el ámbito deportivo dos clubes acaparaban la hegemonía en el municipio: Estrella C.F de Sardina del Sur y U.D. Vecindario, con una rivalidad suprema que llenaba aquellos campos, donde el viento y la tierra hacían acto de presencia con mucha frecuencia. Y en un pueblito pequeño, al que llaman Doctoral, (cercano a Vecindario), nacería años más tarde el C.D. San Pedro Mártir. (Continuará)

mujeres de doctoral

En la foto, mujeres de la zona de Doctoral empaquetando tomates en el almacén de Don Diego Betancor

Entusiasta cabalgata de Reyes en Doctoral Enero 1970

D. Mario fue mi maestro. En memoria de Mario Vega Artiles, maestro de escuela

Hace unos días falleció en Arinaga Mario Vega Artiles, maestro que fue de muchos chiquillos del sureste. Las líneas que dejo a continuación las publiqué en el periódico Diario de Las Palmas el 28 de septiembre de 1995 con motivo del homenaje que recibiría al siguiente día. Desde aquí mi recuerdo y mi gratitud por tantos años de esfuerzo.

D. Mario

 

 

Don Mario fue mi maestro.

 Mañana viernes, 29 de septiembre, se rendirá homenaje a quien ha sido toda una institución en la escuela pública canaria: Mario Vega Artiles.

Llegada la edad de su jubilación  es momento de rendir tributo a quien, prácticamente, ha dedicado su vida al servicio de la enseñanza, pasando muchos de esos años en la entrañable escuela de Goleta-Piletas.

Quien suscribe estas líneas tuvo la oportunidad de asistir en los difíciles años 60 a aquella escuela, con dos aulas y un comedor (con cariño desde estas líneas, un recuerdo para la cocinera Antoñita), donde la escuela toda era un espacio de sabiduría, donde se daban cita el latín y el griego, el francés y algo más tarde el inglés, cuando D.Mario empezó a interesarse por este nuevo idioma que por aquel entonces empezaban a emitir las ondas de Radio Ecca. Estas, y muchas, muchas más cosas trataban de encontrar un hueco en la pizarra que bordeaba toda el aula.

La escuela de D.Mario en aquellos años acogía alumnos de municipios cercanos: Ingenio, Agüimes o Santa Lucía, pues la zona de La Goleta-Piletas estaba poco poblada en aquel entonces. Llegar a la escuela de D.Mario para el grupo de chiquillos que íbamos desde Vecidnario no era tarea fácil: unas veces aprovechábamos “el camión de los ingleses” que llevaba mujeres desde Sardina hasta unos invernaderos cerca de Los Corralillos y cuando la suerte no estaba tan de cara, no nos quedaba más remedio que atravesar Barranco de Balos durante cinco o seis Km., los que nos separaban de la escuela.

Era aquella una escuela a la que podías llegar a las 8 de la mañana y marchar a las 5 ó 6 de la tarde. Estar en la escuela de D.Mario era “tener un propósito para cada día”; era tratar de mejorar nuestro vocabulario con el “suele y debe decirse”;  era el destierro del bolígrafo en aras de la mejora de la letra a base de tintero y palillero. Para mí, el ejemplo que nos deja D. Mario, de entrega y sacrificio para sacar chiquillos adelante, especialmente en años donde el dinero de nuestras familias era más bien escaso, es digno de todo el elogio que, sin lugar a dudas, otros con mejor pluma seguramente ya habrán glosado.

Todo esto hizo que con el paso de los años anidase en mí la esperanza de ser algún día como tú, maestro, siquiera fuese para emular  lejanamente el amor que le profesabas a la enseñanza. Y ya ves, aquí me tienes, después de 17 años (hoy 35 años), en medio de la chiquillería y la Reforma, intentando aprender algo nuevo cada día, para intentar que la vida también pueda sonreir a estas nuevas generaciones, algo no siempre fácil de conseguir.

Desde aquí Mario, te agradezco lo que hiciste por éste que fue tu alumno, lo que nos enseñaste, tus consejos. Yo, y supongo que muchos otros, te damos las gracias por esos años de entrega al trabajo y a los chiquillos.

Espero que la nueva situación que a partir de ahora te toca vivir esté llena de éxitos y que todos tus deseos o  sueños no realizados puedan ver la luz.

De verdad. De corazón. Sinceramente. Gracias, maestro.

( Las Palmas de Gran Canaria. 28 de septiembre de 1.995)